Nuestra historia

El origen de un legado

La historia de Finca La Cofradía comienza mucho antes del nacimiento de la marca.

Su origen está en Juan Valera, abuelo de Israel, empresario del mundo del calzado pero profundamente apasionado por la agricultura y, especialmente, por el olivar. De esa pasión nació esta finca, creada y cuidada durante años como un proyecto personal que iba mucho más allá de su actividad profesional.

Juan fue el creador de la finca y el verdadero artífice de todo lo que vendría después.

Tras su fallecimiento en 2009, la finca atravesó unos años difíciles. Una fuerte granizada castigó severamente el olivar y aceleró su declive, mientras buena parte de las tierras de alrededor comenzaban a sustituir el cultivo por instalaciones solares.

Poco a poco, la continuidad de aquel olivar y del proyecto que Juan había creado comenzó a estar en juego.

Recoger el testigo

La relación de Israel con la finca comenzó mucho antes de hacerse cargo de ella. Desde su infancia, durante las vacaciones de Navidad y verano, acompañaba a su abuelo Juan en las labores. Lo que para otros podía ser trabajo, para él era el lugar donde quería estar.

Abuelo y nieto compartían una relación especialmente cercana. Aquellos días juntos entre olivos fueron despertando en Israel una pasión por la agricultura y un vínculo con esta finca que crecerían con los años.

Por eso, cuando en 2013, con apenas 20 años, el futuro de la explotación era incierto, Israel decidió recoger el testigo de su abuelo y hacerse cargo de ella.

Comenzó entonces una etapa de recuperación, formación y transformación. Campaña tras campaña fue profesionalizando el manejo del olivar, con un propósito claro: conservar el legado de Juan Valera y llevarlo un paso más allá.

Hoy, Israel continúa al frente de la finca y participa directamente en todo el proceso: desde la poda, el manejo del suelo y la nutrición del olivar hasta la recolección, la elaboración y el embotellado del AOVE, además de estar detrás de la creación y evolución de Finca La Cofradía como marca.

Un proyecto que se construye en familia

Detrás de cada botella de Finca La Cofradía hay mucho más que el trabajo de una sola persona. Aunque Israel dirige la finca y toma las decisiones en cada etapa del cultivo y la elaboración, este es un proyecto que se vive y se construye en familia.

Su madre y su pareja participan activamente en las labores de la finca durante la campaña, colaborando en la poda, la recolección y todas aquellas tareas que requiere el olivar. Más tarde, ese mismo compromiso continúa en el embotellado, el etiquetado y la preparación de cada pedido.

Porque cuidar un AOVE premium no consiste únicamente en obtener un fruto excepcional. También significa compartir el esfuerzo, la dedicación y la ilusión de quienes trabajan cada día para que cada botella llegue al cliente con el mismo cariño con el que fue elaborada.

Solo, se puede llegar más rápido. En equipo se llega mucho más lejos.

Nuestra filosofía

En Finca La Cofradía creemos que un gran aceite de oliva virgen extra nace mucho antes de llegar a la almazara. Nace en el cuidado diario del olivar, en el respeto por los tiempos de la naturaleza y en la decisión de priorizar siempre la calidad por encima de la cantidad.

Cada campaña es una nueva oportunidad para aprender, mejorar y seguir elaborando un aceite que represente fielmente el carácter de nuestra finca y el esfuerzo de quienes la trabajan.

Porque nuestro mayor legado no es únicamente el olivar que heredamos, sino el que algún día dejaremos a las siguientes generaciones